Argentina rechazó las objeciones del Reino Unido respecto al proyecto petrolero Sea Lion en la Cuenca Malvinas Norte.

El Estado argentino puso en marcha un procedimiento de arbitraje bajo la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar para frenar la explotación de hidrocarburos en las Islas Malvinas; el Gobierno instruyó formalmente a los equipos jurídicos de Cancillería para iniciar un arbitraje vinculante bajo ese mismo marco y la medida busca detener de manera concreta el avance del proyecto comercial Sea Lion, mientras Argentina objetó que la exploración y extracción unilateral de recursos no renovables en un área bajo disputa viola el statu quo.

Un hombre de traje está hablando frente a un micrófono en una sala con una bandera argentina a su izquierda.

La ministra británica para los Territorios de Ultramar, Uma Kumaran, defendió las actividades hidrocarburíferas promovidas por su país en la zona marítima disputada; Argentina desestimó la apelación británica al principio de autodeterminación de los pueblos para este caso y reafirmó su disposición permanente a reanudar negociaciones bilaterales a través del diálogo, la diplomacia y el derecho internacional.

Ambos países son partes de la Convención y han aceptado sus mecanismos pacíficos para la resolución de desacuerdos; se invocó la Resolución 2065 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, que llama a ambas partes a entablar negociaciones bilaterales pacíficas.

El comunicado fue emitido desde el Palacio San Martín a través del ministerio a cargo de Pablo Quirno.